- Las caricias y los gestos amables se cambiaron por insultos y maltratos.
- Las llamadas diarias pasan a ser semanales, luego a mensuales y finalmente solo cuando necesite algún “favor”.
- El televisor recibe más atenciones que tú.
- Comienzan a ordenar la lista de infidelidades por orden alfabético.
- El trabajo, los estudios, los amigos, la vecina, el perro… son más importantes que tú.
- Ha pasado más de un año y el verbo “formalizar” no lo usa ni por accidente.
- El sustico por el que se gustaron desaparece y no se transforma en un sentimiento mejor.
- Dejas de ser la mujer de su vida, la amante perfecta, lo mejor que le ha pasado, para quedar solo con el título de madre de sus hijos.
- Confunden matrimonio con esclavitud.
- Se sienten como dos extraños y nada parece tener sentido. Ya nada los une, todo los separa.
Sí, esa es la triste realidad. Cuando algunos de estos factores o en su totalidad se aplican en una relación, ya nada queda por hacer. Si ambos han hecho lo posible por mejorar la situación y aún no logran reconquistarse, lo más sano es dejar ir lo que hace tiempo dejó de funcionar.
Recuerden: es mejor estar solo y feliz que acompañado y amargado en una relación que ya no da para más.

Una relación no da para más cuando…: Las caricias y los gestos amables se cambiaron por insultos y… http://bit.ly/cTzrZI #AQUISECHATEA
Una relación no da para más cuando… http://t.co/8l9q5I7 vía @vidaefectiva