Curazao, una pequeña isla caribeña a tan solo media hora de Caracas, Venezuela, y más cerca de Aruba y Bonaire, guarda entre sus playas mucho más que arena y sol. . Es un país autónomo del Reino de Países Bajos que sirve de refugio turístico para quienes busquen confort y tranquilidad en un mismo lugar. Allí se habla el papiamento, un idioma que mezcla el español, portugués, inglés y neerlandés.
Su capital es Willemstad y curiosamente está dividida por la Bahía St. Anna en dos partes: Punda y Otrobanda. Ambas se comunican a través del puente flotante Queen Emma, también conocido como “Swinging Old Lady”.
Entre su colorida arquitectura comparten espacio la antigüedad y modernidad que ha convertido a Curazao en un competitivo complejo turístico del Caribe.
Lugares como el hotel Ávila y el Renaissance Curazao Resort & Casino sirvieron desde el siglo XVIII como hospedaje para los gobernadores británicos, en el XIV como guarida de los 56 cañones que protegían la isla de los piratas y en 1812 como hogar de las hermanas de Simón Bolívar durante el exilio. Ahora, las mismas estructuras albergan a cientos de turistas dentro de sus coloniales e históricos espacios.
Para contrastar con la antigüedad de estas mansiones, la tierra caribeña ha incluido en sus opciones de hospedaje la cadena hotelera Hilton y Marriott; este último tienen un centro deportivo de buceo y golf muy solicitado por los visitantes.
Un día relajado tumbado sobre la arena de la playa Porto Mari, caminar por las calles en búsqueda de algo bonito para comprar, una experiencia de contacto directo con la vida marina o tomarse un trago del famoso licor de curazao durante las fiestas carnestolendas, completan las posibilidades de disfrutar sin reparo de una isla de idioma extraño pero llena de maravillosos encantos.


Una mezcla entre español, portugués, inglés y neerlandés: Curazao: Curazao, una pequeña isla carib… http://bit.ly/gfhTsg #AQUISECHATEA