La palabra vacaciones la asociamos con descanso y viajes lo mismo a ruptura de reglas y despreocupación total por el mundo, pero ¡cuidado! El planeta sufre por nuestros descuidos. Si éste nos regala tantas maravillas naturales lo justo sería retribuírselo y qué mejor manera que con el cuidado y preservación del ambiente.
Ir de paseo a un lugar ajeno a tu residencia no significa el irrespeto de las reglar allí establecidas. Un ejemplo común de inconsciencia es la actitud de los turistas al dejar los desechos a la intemperie, la caza no autorizada de animales, entre otros comportamientos dañinos para la naturaleza.
Un turismo consciente comienza desde el primer momento en que pisamos el destino recreativo incluso el sitio de hospedaje puede ser ecologista. Hoy día, la “onda verde” se ha extendido hasta la industria hotelera de manera tal que para aquellos visitantes interesados en la conservación ambiental existe lo que se conoce como eco-hotel descrito por las siguientes características:
- Racionamiento del agua a través del uso de regaderas de bajo flujo.
- Uso de electrodomésticos de energía eficiente.
- Luces compactas fluorescente con sensores o temporizadores.
- Papel reciclado.
- Sistema solar para la calefacción del agua de regaderas, piscinas y jacuzzi.
- Productos de limpieza no tóxicos.
- La comida en base a alimentos orgánicos y cultivados localmente con fertilizantes naturales.
No a todos les causa excesivo entusiasmo el alojamiento ecológico, pero debemos recordar que los malos tratos deterioran al planeta Tierra y si existen posibilidades de conservación ¡aprovechémoslas!
