La traición es el acto, quizá, más doloroso que rompe la confianza y lealtad que se le concede a quien consideramos merecedor de ello. Resulta devastador cuando proviene de alguien que amamos y confesamos hasta el mínimo detalle de nuestra vida y que además de servirle de apoyo en buenos y malos momentos, es incluido en la lista de “mejores amigos”.
Típicas traiciones
- La roba- novios: tienes un bonito noviazgo con el chico de tus sueños y, de repente, tu querida “mejor amiga” decide coquetearle sin el más mínimo remordimiento importándole poco tus sentimientos. Lo positivo de este tipo de traiciones es que finalmente reconoces quienes realmente son tus amigos y además dejas de perder el tiempo con un chico que evidentemente no vale la pena.
- El hipócrita: en tu presencia aparenta ser confiable y sincero, pero apenas das la espalda resulta ser lo opuesto, pues se dedica a desprestigiarte ante los demás.
- El interesado: son las personas que simulan ofrecer una amistad sincera cuando en realidad su objetivo radica en obtener algún beneficio ya sea monetario, profesional, académico o amoroso de dicha relación.
Puede ocurrir que actuaciones como las mencionadas afloren sentimientos tan negativos y dañinos que puedan provocar una agresión o venganza hacia el traidor, además de generar en nuestro interior dolor, humillación e impotencia. No obstante, llenarse de rencor no soluciona nada; lo mejor es dejarlo pasar, perdonar y aprender a diferenciar entre un verdadero amigo y uno que no lo es. Recuerda que los amigos se cuentan con los dedos de las manos y aún quedan sobrando.

