Teñirse el cabello en casa es una buena forma de ahorrar dinero, pero puede acabar en un desastre si no se toman las previsiones necesarias. Manchas alrededor del rostro, salpicaduras de tinte en la porcelana del baño, mapas desorientados en la ropa… son apenas algunas consecuencias de las maromas de una inexperta en asuntos de peluquería.
Seguir los siguientes pasos evitará que el intento de economizar los gastos del salón de belleza parezca, al final, una escena del crimen.
- Empieza por desocupar el espacio donde te aplicarás el tinte. Cubre la superficie con periódico para protegerla en caso de que un mal movimiento se derrame el producto.
- Vístete con esa blusa negra que dejaste de usar por haberla manchado con cloro. Nunca elijas una prenda en buen estado porque es casi verídico que una gota de tinte la manchará.
- Consigue unos guantes de látex destinados especialmente para esta tarea. Son más gruesos y de utilidad prolongada.
- Cepilla muy bien el cabello antes de teñirlo para que sea más fácil separarlo en mechones.
- Esparce vaselina alrededor de la línea del cabello (frente, sien, orejas y nuca). Esta lubrica y aísla el tinte de la piel facilitando desmancharla. Nunca uses amoniaco ni ningún otro solvente en la piel, pues son altamente tóxicos para la salud.
- No dejes las partes ya teñidas sueltas para que no tengan contacto con la piel. Divide el cabello y sujétalo con pinzas.
- Apoya tu visión en un espejo de mano para precisar la distribución del tinte en la parte posterior de la cabeza.
- Un algodón empapado con champú ayudará a eliminar cualquier mancha en el espejo, lavamanos y otro espacio goteado con el tinte.
- No olvides secar el cabello con una toalla de color oscuro, pues el tinte seguirá saliendo con el agua durante unos días después.
