Como sentencia el pegajoso tema de la agrupación venezolana Mermelada Bunch “ya no te aguanto pero es que cuanto te quiero…”. Una sensación algo confusa propia del complejo sistema emocional que poseemos los seres humanos producto del descontrol que origina las situaciones de conflicto.
En toda relación de pareja, sin importar lo mucho o poco que se amen, está expuesta a enfrentar diferencias que pueden desencadenar un sinfín de problemas que afectan la estabilidad de la relación; es entonces cuando comienzan los reclamos, discusiones, peleas… y lo que antes fue una suave y cálida brisa, se convierte en una intolerable tormenta.
Si de reconocer quién es el culpable de ocasionar tanta catástrofe en la relación se trata, bien podría ser el hombre o la mujer; pues, exceptuando el género cuando realmente se ama a la persona con la cual comparte su vida sienten necesidad uno del otro y cuando alguno no se da por completo, el otro tiende a bombardear con llamadas, mensajes de texto, apariciones inesperadas, entre otras “técnicas”, hasta invadir su espacio personal sin percatarse de que en lugar de acercarlo (a) ocurre todo lo contrario.
¿Puedes impedirlo?
Con toda seguridad es posible enmendar los errores cometidos y hacer que te quieran y te aguanten.
- Respeta su espacio, antes de ti él o ella tuvo una vida en la que necesita desarrollarse.
- Nunca des más de lo que recibes, de lo contrario alguno saldrá herido.
- Confianza y dialogo, de los ataques celópatas nada bueno obtendrás.
- Evita agobiarlo (a) con interrogatorios tipo policiales (dónde estabas, con quién, por qué no me llamaste…)
- No le otorgues más importancia de la que merece, de otra manera te absorberá de tal modo que perderás tu esencia y ganarás dependencia absoluta hacia la pareja.
