En Estados Unidos las personas han masificado la idea de tatuarse en el cuerpo el nombre de la enfermedad que padecen o los medicamentos a los que son alérgicos en caso de que ocurra algún accidente.

Quienes padecen de diabetes, por ejemplo, lo advierten con el uso de accesorios (brazaletes, prendedores…) que los comprueben. Bueno, en realidad, no todos somos tan precavidos – apenas llevamos en papelito arrugado que tiene escrito el tipo de sangre-, pero aquellos que sí lo son, optan también por hacerse el tatuaje; de esa forma no habría peligro de perder el identificativo médico.
El doctor Aldasouqui, un endocrinólogo citado por la agencia británica Press Association recomienda que los médicos aprovechen esta tendencia para dar consejos sobre cómo deben ser usados. Sugirió que los tatuajes siguieran unos mismos patrones y que se ubiquen siempre en la misma zona del cuerpo, con el fin de facilitar la búsqueda de las señales de advertencia por parte del personal médico.
