Estás conversando tranquilamente en una reunión, cuando tu amigo te comenta del último robot con el cual tuvo relaciones sexuales, calificándolo de “divino todo”. Mínimo pensarías que está bajo el efecto de alguna droga, ¿cierto?
Pues resulta que este mapa podría ser sumamente normal en el 2050, y lo asegura un estudio de Michelle Marte y Ian Yeoman, ambos investigadores de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda, quienes insisten que el turismo sexual se revolucionará.
Relaciones más íntimas
Los investigadores se tomaron muy en serio lo de las relaciones que tenemos los humanos con las máquinas en la actualidad, por lo cual se basan en la sociedad demandante de relaciones cada vez más íntimas pues “para la industria del turismo sexual, es algo que esperar (…) Los robots sexuales comerciales estarían libres de la enfermedad y podría reducir el tráfico de personas reales para el trabajo sexual”.
Los autores ejemplifican así a través de El Dínamo: Imaginemos a “Yub-Yum”, un club de sexo para viajeros de negocios, que venden el servicio “todo-incluido”: masajes, bailes eróticos y las relaciones sexuales por 10.000 euros.
Queda claro, desde luego, que el sexo previamente programado para ser placentero, directísimo, completo y libre de enfermedades de transmisión sexual como el que ofrece un robot tiene su precio. ¿Tú lo pagarías?
