Detente. Gira y devuelve la vajilla a la cocina. Hay una manera igual de drástica, pero menos costosa de acabar con el estrés: adquirir un combo liberador de presiones en la empresa española Crash Therapy.
Con el eslogan “Ya nadie pagará los platos rotos. Vive la experiencia Crash”, el negocio promete a los clientes aliviar tensiones mientras descargan su ira golpeando objetos en una habitación donde podrán elegir la música que ambiente el momento.
Como quien contrata el servicio de televisión por suscripción, en Crash Therapy el usuario puede elegir entre varios planes, cuyas tarifas van desde la básica, que da derecho a romper hasta 25 piezas o la premium (a un precio de 30 euros) con la que se pueden llegar a destrozar hasta 35 objetos, incluido un monitor, impresora o una pequeña televisión.
Y, para que quede un recuerdo de la descarga de ira, el paquete antiestrés incluye la grabación de un CD.
