Como al cachorro que le dan galletas por obedecer los mandatos de su amo, la dieta del on/off recompensa la capacidad de comer durante un día solo alimentos bajos en calorías, para retribuirlos luego con algún antojo.
El éxito de este régimen alimenticio es por el efecto psicológico que supone suprimir un platillo sabiendo que al siguiente día podrá reponerse. De la aplicación razonable de la técnica del on/off dependerá si se baja o no de peso, es decir, no se puede abusar ni de lo light ni de los antojos.
Para lograrlo, se deben alternar 1000 calorías un día y 1500 al siguiente. De ese modo se perderá entre 1 y 1,5 kilos por semana, sin sentir debilidad ni estar propensas a sufrir el “efecto rebote”.
