Dicen que chivo que se devuelve, se esnuca… Pero, ¿qué hay de dos chivos que insisten e insisten en recuperar la relación sentimental que alguna vez tuvieron? ¿Será que la pérdida les sirvió de lección para aprender a dejar la condición animal y, finalmente, amarse humanamente?
Las segundas partes nunca fueron buenas
Según la revista Psychology Today, 60% de las parejas que se arreglan vuelven a fracasar. “La reconciliación es una decisión tan crucial como la separación. La mayoría de las veces, lejos de alimentar el deseo y la comprensión por la persona perdida, le muestra a la pareja que sus vidas corren por diferentes caminos”, opina Amy Waterman a través de Cosmopolitan, en su edición impresa.
Desde luego, como expresa Maracaibo City, el duelo de haber perdido la relación amorosa con esa persona que era tan especial puede llevarte a creer que cometiste un error fatal, y por ende, a volver a buscarla desesperadamente y eventualmente reencontrarse… pero quizás, en el fondo, no sea amor sino simplemente la negación de no saber dejar ir algo que dejó de ser parte de nuestras vidas hace largo rato ya.
Por ello conviene no dejarse llevar por la nostalgia de los buenos momentos y pensar, con la cabeza bien fría, las causas que los llevaron a la ruptura y si te das cuenta que en vez de ser caviar, era atún pues… de nada sirve intentar volver a pescar aquello habiendo tantos buenos peces en el mar de la vida.
