Suena ilógico, pero si vemos la explicación científica quizá tenga sentido decir que incluir un postre en el desayuno funciona como método adelgazante.
En la Universidad de Tel Aviv, Israel, encontraron que un desayuno de 600 calorías, que incluya un postre dulce, además de otros carbohidratos y proteínas, puede ayudar a perder más peso y a mantenerse a largo plazo.
Las razones
Este resultado corresponde a dos elementos encontrados durante el estudio hecho a 193 personas clínicamente obesas.
El adelgazamiento se cumple porque al incluir en el desayuno una galleta dulce, por ejemplo, se suprime la ansiedad de hacerlo durante el resto del día y, si a esto se le suma que durante la mañana el metabolismo está más activo, las calorías consumidas son más fáciles de quemar.
¿Por qué no hay “efecto rebote”? De acuerdo al estudio, se debe a la ghrelina, hormona reguladora del apetito que se incrementa antes de cada comida, pero que lo hace de forma más efectiva durante el desayuno.
