Los juguetes sexuales están hechos para generar placer extra en las relaciones íntimas, sin embargo su fabricación no está ajustada a normas ambientales, pues en su mayoría contienen materiales tóxicos como desodorantes, colorantes y saborizantes artificiales por lo cual podrían resultar perjudiciales para la salud.
Para contrarrestar los posibles efectos dañinos tanto para el ambiente como para la vida sexual se pueden aplicar ciertas alternativas ecológicas previas a la adquisición de estos productos eróticos.
- Descarta cualquier artículo de nombre futurista. Ftalato, por ejemplo, es un compuesto que emblandece el plástico y al romperse libera gas toxico; por tal razón está prohibido en juguetes de niños e instrumentos médicos.
- Evitar las piezas empaquetadas en varias bolsas.
- Elige productos fabricados localmente; así se ahorra combustible en su transporte y por ende la dispersión de carbono.
- Preferiblemente que sean de batería recargable para no tener que reemplazarlo una y otra vez, menos gasto mejor ambiente.
Con estas recomendaciones obtienes doble premiación: actividad sexual plena y amigable con el planeta.
