
Para quienes tienen el espíritu embriagado de aventura –y para los bolsillos con poco presupuesto-, las carpas son el mejor lugar para hospedarse. Comprar una significa contar a largo plazo con un instrumento útil para la temporada de vacaciones. Saber cuál es la más adecuada implica conocer los cinco elementos básicos que componen las carpas.
- Material: la mayoría de las carpas están hechas de algodón o nylon. El primero facilita la ventilación para que no se produzca condensación, pero usualmente las tiendas de este tipo son más costosas y pesadas (el peso ideal, para una de dos personas, es de 2, 75 kg). Además se agranda y se encoje con los cambios del tiempo. Las de nylon, por su parte, son más económicas, pero este material no ventila como el algodón.
- Tamaño: lo recomendable es elegir la carpa para dos ocupantes, pues el equipaje también debe caber en el interior de esta. Un buen tamaño es de 1,5 m de ancho por 2 m de largo y 1 m de alto. Debes poder sentarte recto y moverte sin tocar las paredes.
- Toldo: es una capa extra de material encima de la carpa que deja entre ambas un hueco. Ayuda a mantener la calidez en invierno y la frescura en verano.
- Palos: suelen estar hechos de madera, acero o aleaciones de metal. Las aleaciones son más ligeras y no se oxidan; están formadas por pequeñas secciones que encajan, algunas se guardan dentro de la otra para ahorrar espacio.
- Suelos: están hechos de diversos materiales y cuando se usan debe extenderse, por lo menos, 10 cm más a cada lado de la carpa.
