Todas hemos pasado por eso: conocimos al “hombre ideal” , ese “príncipe azul”. Disfrutan la luna de miel, luego viene la relación establecida. Están juntos unos meses, quizás hasta años, y sientes que son tal para cual. Luego, terminan y hasta allí llegó todo. Quedas devastada, sientes que no puedes respirar, que no puedes vivir sin él.
Pues es momento de soltar ese pote de helado, pararte de la cama y que te des cuenta de que la vida es una sola y no puedes permitir que otros la disfruten por ti. Así que es momento de bañarse, arreglarse, llama a tus amigas más cercanas y diles que van a salir para que tengan un Girls Night Out, énfasis en el puras chicas. Aunque siempre ayuda al autoestima coquetear con alguien que veas. Pero ¡ojo!, que no se convierta en algo más.
Después, es hora de botar y quemar todos los recuerdos que tengas de él. En especial las fotos, porque estas memorias gráficas solo empeoran la situación. Recuerda que siempre tendrás el apoyo de tus amigos más cercanos, los cuales son capaces de lo que sea por ayudarte y lograr que salgas de allí. No vale la pena desperdiciar lo maravilloso que es vivir sólo porque ya no está contigo.
A pesar de que suene fastidioso y cliché “las cosas pasan por una razón”, y cuando menos lo esperes, te llegará el indicado. Recuerda que para ser feliz, primero tienes que serlo tú misma, para que puedas serlo con alguien más.
