La noticia que había tardado en aparecer: primera película filmada con un teléfono inteligente. Tras la hazaña está el director Hooman Khalili, quien con un Nokia N8, adaptado a un lente de 35 milímetros, produjo Olive, un largometraje de 90 minutos tejido por la historia de una niña que sin hablar transforma la vida de otras personas.
Teléfono y lente atados a un trípode con cinta adhesiva y tomas aéreas con un helicóptero de control remoto son la clara prueba de los menos de 500.000 dólares que costó el film y que fue financiado por Chris Kelly, ex ejecutivo de Facebook, y William O’Keeffe, un filántropo de San Francisco.
Aunque Olive es una obra meramente independiente, cuenta con la participación de la actriz nominada al Oscar, Gena Rowlands, en el papel de una mal humorada anciana que se deja cautivar por la “comunicativa” niña.
Esto y la particularidad de haber sido hecha con un teléfono inteligente son los elementos atrayentes que definirán el futuro de este trabajo: una nominación de La Academia, quizás; o solo una buen ensayo para próximas producciones de este tipo.
