Nacemos llorando, cuando somos bebés el llanto surge como una forma de comunicación-no verbal, cuando vamos creciendo lloramos por alguna desilusión o rabieta… pero cuando entramos en cierta etapa de madurez, las lágrimas empiezan a parecer una señal de debilidad y, desde luego, la tendencia de las personas es evitar llorar, sobre todo en público.
Es común que las personas no le den rienda suelta al llanto por el temor al rídiculo o al parecer muy frágiles, cuando ciertamente llorar tiene muchísimos beneficios.
El llanto sirve como una válvula de escape. Después de una emoción intensa, el organismo busca drenar dicha sensación y una de las vías es a través de las lágrimas. Así que reprimirlas es como seguir vertiendo agua en un vaso que ya está lleno. El llanto es necesario para abrirnos espacio emocionalmente, pues ayuda a sacar sensaciones negativas.
Llorar, al igual que reir, ayuda a liberar hormonas. La risa libera endorfinas, pero el llanto ayuda en la liberación de la adrenalina -segregada en situaciones de estrés- y noradrenalina -la cual actúa cono neurotransmisor y tiene un efecto contrario a la adrenalina-. Al llorar y eliminar dichas hormonas, las personas se sienten relajadas, desahogadas y tranquilas, a pesar que el factor que haya provocado las lágrimas aún no se haya solucionado (como por ejemplo, una ruptura amorosa). Dicho de otro modo: llorar da paz.
A veces los ojos tienden a irritarse, por lo cual muchas personas usan lágrimas artificiales o colirios, olvidando que las lágrimas son el mejor lubricante natural por excelencia. Las lagrimas son un líquido producido por el proceso corporal de la lagrimación que limpian las posibles bacterias y cuerpos extraños que pueden estar presentes en el ojo, y por si fuera poco, también lubrican la córnea y ayudan a liberar tóxinas presentes en el organismo.
Así que la próxima vez que te den ganas de llorar en pleno cine viendo el final de alguna película: llora hasta más no poder, que luego sonreirías recordando lo beneficioso que puede ser el llanto.
