Turista: persona que hace turismo, segúnla Real Academia Española (RAE). Muy bien, la RAE se limita a decirnos el concepto genérico, pero, ¿qué hay del tipo de turista que somos una vez que por vacaciones elegimos un destino para andar?
Por ir hacia los extremos, me referiré a dos en particular: mochileros y hoteleros. Tan desenfadado uno, tan organizado el otro; tan sencillo uno, tan exquisito el otro.
Como boxeadores que se enfrentan en el ring, se exponen las características de ambos, esto con el lúdico objetivo de enterarnos cuál de ellos nos identifica.
Mochilero
- Elije el destino según lo que el cuerpo le pida, y el cuerpo de un mochilero pide más que solearse en una playa.
- Por maleta tiene un moral, por cama un sleeping.
- No usa perfumes de marca, prefiere el repelente. Lo necesita para exponerse sin ser devorado por la plaga en los lugares recónditos donde anda.
- Reservar su estadía en un hotel no es opción en su cabeza. Para eso tiene una carpa.
- No lleva revistas para leer durante el camino. Sus manos más bien despliegan grandes mapas y guías turísticas.
- Pide cola, no alquila un carro.
- Invierte en pan con jamón para el almuerzo.
Hotelero
- Si viajar a Colombia está de moda, hacia allá va; si lo es ir a meditar en la India, lo hace igual.
- O es en un colchón Paradise o no duerme.
- Entre un boleto de avión y otro de bus, prefiere mil veces el primero, 0,5 veces el segundo.
- La comodidad de un resort es su ideal, una posada barata su pesadilla.
- Organiza minuciosamente cada hora del viaje. Para disfrutar de unas vacaciones plenas debe cumplir cada detalle al pie de la letra.
- Su estómago es muy delicado como para comer una empanada del kiosquito de la playa, prefiere el desayuno americano del hotel.
- Busca descanso, no aventura.
Entonces, ¿tienes alma mochilera u hotelera?

