Érase una vez, en una reunión entre colegas, conversaban sobre los distintos trabajos de sus padres: “Mi papá es editor de un periódico”, respondía uno mientras que otro, con una sonrisa más grande, barajeaba los distintos triunfos laborales de su respectivo padre.
Jose, el único que aún se mantenía en silencio, le preguntan que cuál era el trabajo de su padre, respondiendo instantáneamente con un “Papá murió”.
Un silencio sepulcral invadió la reunión, con varios “sentido pésame” que vagamente consolaban a Jose, el actual sostén de su familia. “¿Pero cómo haces para mantenerte a ti y a tu madre a la vez, si tu mamá no trabaja?” -preguntó intrigado uno de los presentes, a lo cual Jose con mirada fija, respondió:
-”Mi mamá no trabaja en ninguna empresa, ni cumple un horario como nosotros pero… Mi mamá trabaja igual o más que tú o que él ¡Si, desde luego que si! Ella es la gerente de mi familia y además es reloj despertador, cocinera, mucama, maestra, niñera, enfermera, lavandera, psicopédagoga, entrenadora, peinadora, oficial de seguridad, secretaria, psicóloga, cajero automático, GPS (pues siempre encuentra todo), y está de guardia las 24 horas, los 365 días del año”.
Todos se quedaron pensativos, pues se dieron cuenta que cada una de sus mamás trabajaba arduamente sin esperar a cambio el mérito de “empleada del mes” o la palmadita en la espalda de algún gerente…
¡Salud por esas mamás que hacen de nosotros unos mejores seres humanos!
