¿Cuántas veces hemos tenido en contra de nuestros sueños y deseos a los demás? A primera vista, parece algo díficil de suceder con frecuencia, pero pasa… y mucho.
¿Sueñas con irte a estudiar artes plásticas en Buenos Aires y no basta con que apenas se lo comentas a algún ser querido y éste, con lápiz en mano, empieza a señalarte todos los factores en contra? Que si es muy peligroso, que si es muy costoso, que hace mucho frío y los dedos se te pondrán tan morados que nada podrás hacer… hasta que terminan haciéndote lanzar el “cable a tierra” que te desanima y te deja convencido que tu sueño no era tan bueno después de todo.
Dicen que quien no oye consejo, no llega a viejo. Cierto, cierto. Está bien escuchar los consejos de los demás, siempre y cuando seas tú y exclusivamente tú quien lleve sus propias riendas pues como bien sugiere el tao: “uno debe vivir su propia vida”; a final de cuentas, somos nosotros los protagonistas de nuestras propias decisiones, y somos sólo nosotros quienes reíremos o lloraremos con sus consecuencias.
No permitas que los demás decidan por ti: haz lo que quieres siempre que te sea posible, sin dañar a alguien más, claro está.

Me encantó este artículo… Muchos, incluyéndome, se sienten así a veces…