Bastante ha sido la discusión sobre los daños que causa el consumo de bebidas gaseosas de cola, sin embargo, no parecen ser suficientes las miles de campañas, los regaños de los padres ni el incremento en el precio del producto para que cese la demanda del mismo. La publicidad y las ganas de beber ese líquido refrescante – pero tan dañino- pueden más que cualquier advertencia.
Pese a esa realidad, insistiremos en el recalque de los efectos nada saludables de los refrescos con el organismo. Los refrescos de cola no contienen ningún valor nutritivo, carecen de vitaminas, proteínas y minerales, pero sí proporciones de endulzantes y aditivos responsables en gran parte del aumento en los porcentajes de obesidad infantil y adulta.
Entre sus componentes está el ácido fosfórico, uno de los mayores contribuyentes del aumento de la osteoporosis obstaculizando la absorción de calcio en los huesos lo cual debilita los huesos y nos hace propenso a las fracturas. Además, la combinación de este ácido con azúcar refinada y fructuosa dificulta la absorción de hierro, lo que puede generar anemia y mayor facilidad para contraer infecciones, principalmente en niños, ancianos y mujeres embarazadas.
Bueno para una noche de estudios pero no para excederse
La cafeína es otro de los ingredientes y, aunque es considerada un estimulante del sistema nervioso manteniendo en alerta la mente, en cantidades excesivas se vuelve adictivo, además de los efectos secundarios como insomnio, dolores de cabeza, taquicardia, ataques de ansiedad, fatiga, úlceras, entre otras afecciones. Por eso, tomar un poco como preparación para una noche de desvelo por los exámenes finales es “pasable”, la cuestión es ponerle un límite.
Daños estéticos
Los daños del refresco también se manifiestan en el exterior del cuerpo. Los azucares van disolviendo poco a poco el esmalte de los dientes, los debilita y produce caries. Aparte de eso, los azucares que el organismo no digiere se transforman en grasa, sinónimo de sobrepeso u obesidad. Aspectos nada agradables ni a la vista ni a la salud, por demás difíciles de revertir.
¿Por qué mejor no invertir el dinero que cuesta una botella de refresco en una bolsa de frutas frescas? Un jugo natural o la fruta en sólido dan mejores beneficios y hasta son más económicas.
