Una persona que camina erguida, con la cabeza en alto y a paso enérgico instantáneamente contagia entusiasmo, eso sin contar la buena apariencia física que refleja. En las mujeres intuye elegancia, esbeltez y feminidad; en los hombres seguridad, virilidad y estilo.
Además de los efectos visuales que causa la buena postura también tiene sus ganancias en el cuidado de varias partes del cuerpo, especialmente la espalda. Caminar o sentarse de hombros caídos y espalda encorvada produce graves daños en la columna, desfigura el cuerpo, genera fatiga y hasta dolores de cabeza.
Para evitarlo se deben tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Hacer ejercicio regularmente, éstos fortalecen la musculatura de hombros y espalda facilitando la adopción de la postura ideal.
- Rehusar de la permanencia por mucho tiempo sentado, en todo caso variar la posición con caminatas breves para el estiramiento de los músculos y el alivio de tensiones.
- Procurar que al sentarse los pies no queden colgando y las piernas formen un ángulo de 90°.
- Evitar la inclinación hacia los lados y mucho menos encorvarse, pues la espalda debe permanecer recta.
Ciertamente no todos tienen la habilidad de mantener las 24 horas del día una postura ideal. A veces el cansancio o el estado de ánimo influyen en el descuido, pero siempre es bueno recordar la buena impresión que da una bonita forma de caminar y su beneficioso significado para la salud.


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