Uno de los pasos más importantes en el aspecto académico, es tomar la decisión sobre qué profesión quieras desempeñar en tu vida. Entre los más populares están: médicos, ingenieros, abogados; que son impuestos desde la infancia por los padres y la escuela en general. E incluso algunos llegan a serlo. Pero la realidad es que más de la mitad de los jóvenes no tienen la menor idea sobre qué quieren, y todavía existen padres que los obligan a estudiar lo que ellos quieren, y no lo que en verdad desea él o ella.
Aunque no se maneja ninguna estadística real sobre la cantidad de personas que llegan a estudiar en el nivel de educación superior, se puede observar claramente en el día a día, aquellas que están allí por; complacer a sus padres, o por “pura pantalla”, y demás casos.
La elección de la carrera profesional a estudiar no es fácil. Para eso existe la prueba vocacional, que sirve de guía para esas personas que aún no están decididas sobre qué quieren, la cual normalmente es obligatoria hacerla entre los dos últimos años del bachillerato. Aunque si esa no te convence, también puedes acudir a un psicológo. Sin embargo, todavía se presenta la problemática de aquellos que eligen una profesión por: comodidad, presión de los padres, incluso hasta porque esa fue la que escogió el novio (a), e infinidad de razones que no se determinan por lo que esa persona quiera y más importante aún; que le guste.
Hay quienes optan por estudiar universidades que dividen el año en trimestres, para graduarse más rápido. Pero por la falta de vocación real, de vagancia, de estar allí por obligación, a la final se pueden tardar incluso más de 5 años en “sacar la carrera”.
Es una realidad triste pero cierta. Y sí existen formas de encontrar aquella que más se apegue a ti. Entre ellas, la prueba vocacional, que ya fue mencionada, pero ojo, a veces hay que guiarse por lo que deseas en lo más fondo de tu corazón, aquello que te emocione, que te divierta. A fin de cuentas, al graduarte, es en lo que trabajarás para lograr esa independencia económica que quieres desde que entras en la adolescencia.
Personalmente, yo desde pequeña quise estudiar derecho, paleontología, antropología y muchas más. Hasta que una tarde, ya cerca de graduarme del bachillerato, me senté a conversar con una tía muy querida y le mencioné que quería ser abogada, pero ella me dijo que más bien me veía era en el área de la comunicación social. Luego de pensarlo bien por unos días, me dí cuenta que tenía razón, luego hice la prueba vocacional, y efectivamente entre mis opciones estaba el periodismo. El cual me fascina y me apasiona muchísimo.
Recuerden que a veces es al último momento que se descubre lo que en verdad se busca. Lo importante de esto es sentarse y pensar que realmente quieren y aún más, aquello que les haga saltar de la emoción.

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