Una encuesta hecha por la National Sleep Foundation (Fundación Nacional para el Sueño) determinó que el 63% de los americanos entre las edades de 13 y 64 años no cubren sus necesidades de sueño durante la semana, y el 43% reporta dificultades para tener buen sueño nocturno.
Hasta este punto no vemos novedad alguna –en realidad, todos, alguna vez, hemos sufrido de insomnio-. Lo relevante es que los expertos en el tema adjudican esa falla al uso de aparatos electrónicos horas antes de acostarse a dormir. En la encuesta, el 95% de los americanos admitieron el uso regular de algún tipo de aparato electrónico como televisión, computadora, videojuego o teléfono inteligente, en la hora previa a dormirse.
En la opinión del Dr. Charles Szeisler de la Escuela Médica de Harvard y el Hospital Femenino de Brigham, la exposición a la luz artificial de la pantalla de un gadget durante el ocaso y el tiempo previo al sueño nocturno evita la liberación de la hormona melatonina (promotora del sueño), incrementa al estado de alerta y cambia a los ritmos cardiacos circadianos a alguna hora más tarde y, por lo tanto, retrasa o ahuyenta el sueño placentero.
Las conclusiones suenan coherentes. A fin de cuentas, alguna reacción debe manifestar el organismo antes la manipulación de tantos aparatos a la vez: un mensaje de texto antes de dormir, un último vistazo al Twitter y el respectivo programa de televisión de horario nocturno.
