Un reciente estudio efectuado por la Universidad de Guelph, Canadá, reveló que el consumo de bebidas portadoras de cafeína tras la ingesta de alimentos altos en grasas, elevaría hasta un 65 % los niveles de azúcar en la sangre.
“Hemos encontrado que la grasa y la cafeína afectan la comunicación entre el intestino y el páncreas, lo que podría hacer que el azúcar no sea procesado fácilmente”, explica Marie-Soleil Beaudoin, coordinadora de esta investigación.
Cuidado: Inclusive un par de tazas de café después de cinco horas de haber consumido bocados con considerable cantidad de grasa, incrementarían hasta un 32% los niveles de azúcar en la sangre.
Consejo de Marie-Soleil Beaudoin: “Por años hemos sabido que la gente que sufre o tiene riesgo de padecer Diabetes Tipo 2 debería limitar su ingesta de cafeína. Restringir el consumo de las grasas saturadas que contiene la carne roja, las comidas procesadas y las comidas rápidas, así como beber café descafeinado, puede mejorar tu tolerancia a la glucosa“.
