Pasar horas en un embotellamiento puede llegar a ser más productivo que retocarse el maquillaje mirándonos en el retrovisor. La cadena de librerías Alef Bookstores en El Cairo, Egipto, ha echado a andar un proyecto denominado Taxis del conocimiento, con el que se busca estimular el hábito de la lectura y bajar el nivel de estrés entre los usuarios.
Hasta ahora, 120 unidades de transporte han sido equipadas con libros de relatos breves de ciencia ficción y sátira. Van colgados en unas bolsas de tela en los asientos del piloto y copiloto del vehículo para que el pasajero tenga acceso a ellos.
Algo parecido hemos visto en México con Poetas en movimiento, con el que han transformado la superficie de los vagones del metro en un lienzo para las letras de escritores de ese país. ¿No es esto una maravillosa forma de aprovechar el tiempo cuando el tráfico no fluye? Hagámosla propia siguiendo el ejemplo.
