Hay hombres que están dotados de un sex appeal delirante del que se percatan hasta los de su mismo género; otros con menos suerte carecen del atributo y, en consecuencia, conquistar a una mujer es una batalla en la muchos sueltan las armas para dedicarse rendidos a la soledad.
Devolverlos a la pelea enseñándoles métodos de galanteo es la carta de presentación de las escuelas de seducción que desde 2006 han surgido en Argentina como seguimiento de modelos ya establecidos en Estados Unidos.
Seducción Secreta se promociona como la primera de este estilo en Latinoamérica. Sus fundadores, Martín Albamonte e Iván Rodríguez Duch, actúan bajo el lema: “Ser exitoso con las mujeres es una habilidad que se puede aprender como cualquier otra”. De allí que en sus clases trabajen en el fortalecimiento del autoestima de los alumnos y les faciliten datos sobre lenguaje corporal, orientación sobre tendencias estilísticas y demás detalles que se ponen en juego al momento de la conquista.
Otra de las instituciones de mayor popularidad en Argentina es LevantArt, sede donde se dictan talleres o cursos intensivos para que los caballeros exploren sus capacidades de conquista y las pongan en práctica durante salidas programadas por los instructores. En el caso de LevantArt, Martín Herrera y Mike Tabaschel son los líderes del proceso que fundamentan con los libros de relaciones interpersonales de la investigadora norteamericana Leil Lowndes.
