Quien sepa de El Padrino y El padrino II, reconoce a Francis Ford Coppola, director de cine y próspero empresario. Para él un trabajo parece estructurarse en función de otro: haber aceptado dirigir Drácula en 1992, luego de algunos traspiés personales, le permitió, entre otras cosas, financiar su propio viñedo, que vende anualmente más de 60.000 cajas de vino.
Dean Tavoularis, quien había colaborado en la ambientación de El Padrino, fue el encargado del diseño del parque
Con el tiempo, el viñedo se convirtió en un parque temático. Francis Ford Coppola Winery lo llaman. Está ubicado en Geyserville, en pleno corazón del Alexander Valley, California, y tiene más de 3.600 metros cuadrados distribuidos en instalaciones, atracciones, restaurantes y bares para la degustación de sus vinos.
Para ser más específicos, dentro del mundo paralelo de Coppola existen dos restaurantes, un bar multiservicio, una gigantesca piscina con cabinas particulares, una sala de cine, un pabellón dedicado a las artes, un área para catas en la oscuridad y una zona de parque con mesas para disfrutar en familia.
Según define su creación el propio Coppola “se supone que la Winery debe ser un mundo maravilloso sobre el vino, además de un espacio de placer donde la gente de todas las edades puedan disfrutar de las mejores cosas de la vida, como la comida, el vino, la música, el baile, los juegos, el agua, etc.”, amplia el portal Diario de Gastronomía.
