El matrimonio se define como una institucion social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros. Resulta ser mucho más que eso, se trata de votos eternos en nombre del amor y que con éste como bandera juran permanecer juntos, hombre y mujer, para toda la vida. Para pesar de muchas parejas no siempre ocurre así y el divorcio es la vía de escape ante tal situación.
Actualmente, vemos como el matrimonio ha sido desplazado por la convivencia no formal conocida como concubinato. Influyen diversos factores como:
- La inexistencia de valores en el hogar; responsabilidad, constancia, generosidad, respeto… son base en la formación de los hijos por parte de los padres.
- Un embarazo no planificado; un cambio radical en la vida de cualquier pareja y más aun siendo muy joven, conlleva a tomar decisiones prematuras y poco responsables.
- Antecedentes de divorcios; ser hijo de padres divorciados también es un factor negativo en la formación de un nuevo núcleo familiar ya que, los hijos al quedar marcados por la experiencia de sus progenitores evitan repetir ese patrón.
- La “moda”, muchos jóvenes se guían por las experiencias de otros amigos y sencillamente piensan: “como a ellos les va bien a mi también”, “ya eso no se usa”, “para qué firmar un papel si así estamos bien”.
La unión en sagrado matrimonio sea civil o religioso no puede verse como un acto que estaba de moda en la época de los abuelitos y que ahora da igual si se hace o no. Hoy, vemos como los novios, en especial jóvenes, se conocen tres meses les da una “locura de amor” y ¡listo! Deciden vivir juntos sin pensar en las consecuencias que este tipo de decisiones acarrea.
Detengámonos a pensar en el ejemplo que queremos darle a nuestros hijos: Queremos que sean liberales sin medir las consecuencias de sus actos; o,que sean personas responsables ante sí mismo y la sociedad.

