Tan verídico como la aparición de la luna después del sol, es el comienzo de los síntomas de la resaca luego de haber bebido alcohol más de lo normal; sucede esto porque el cuerpo se descontrola cuando hay en él más alcohol del que puede metabolizar y eliminar –a menos que pertenezcas al 25% de afortunados que no la sufre-.
Para reponerse de la estampida de rinocerontes que parece haber pisoteado el cuerpo es conveniente comer alimentos ricos en fructosa (jugos, frutas), con la intención de que intervengan en la metabolización y eliminación del alcohol. El consomé con verduras, por su parte, ayuda a reponer las sales y minerales perdidos; mientras el cambur hace lo mismo pero con el potasio.
La sed, otro de los síntomas de la resaca, se apacigua comiendo huevos, por su contenido de cisteína contribuye a remediar la deshidratación que el agua parece no saciar.
En todo caso, es bueno recordar que las bebidas oscuras son las que peor resaca generan e intercalar un vaso de agua entre cada trago de alcohol mantiene hidratado el cuerpo.
