Buena masa de escépticos fanáticos solo vociferan malos augurios para la selección venezolana de fútbol en la Copa América 2011. Una bronquitis es lo único que pueden traer los zagueros desde Argentina, según los incrédulos.
Solo por el compromiso de hallar una justificación de esa actitud, se entendería la desconfianza por una selección que de las 42 ediciones del certamen deportivo no ha ganado ninguna, y que en su partido debut (en 1967) vistió la camiseta del equipo uruguayo Peñarol, por no tener un uniforme distinto al vinotinto.
Viéndolo así, claro, suena a miseria, a poca calidad, a basurita, pues. Pero, ese equipo cenicientapoquitacosainservible ha ido cambiando de a poco la etiqueta de perdedores que por años los ha opacado: hoy lograron la primera victoria en su historia ante la oncena ecuatoriana, hazaña que los posiciona como líderes de grupo, por encima de Paraguay, Ecuador y Brasil.
Brasil…, esa donde los jugadores se vaciaron frascos de laca sobre el cabello para el debut en la copa, creyendo que iban a pisar una pasarela en vez de un estadio, se fue de La Plata con un empate ante la selección vinotinto, “los mediocres”, como los catalogó el mexicano Hugo Sánchez.
Mientras tanto, allí están: primeros en la lista y respirando aires de cuartos de final. Si estos son síntomas de bronquitis…
