No todas las grasas son dañinas para el organismo, las monoinsaturadas presentes en el aceite de oliva, por ejemplo, contribuyen en el aumento del colesterol bueno (HDL) y la disminución del colesterol malo (LDL) protegiendo así al sistema cardiovascular.
Entre los tipos de grasas saludables están:
Aceite de canola: posee 60% menos de grasas saturadas que cualquier otro aceite.
Aceite de maíz: soporta las altas temperaturas sin quemarse.
Aceite de cártamo: se puede utilizar para el aderezo de las ensaladas debido a que no se solidifica en la nevera.
Aceite vegetal: bajo en grasas saturadas.
Aceite de oliva virgen: su consumo regular es muy sano. Investigaciones han demostrado que las personas en cuya dieta incluyen aceite de oliva reducen la presión arterial en relación con aquellas que no lo consumen.
