No es novedoso recalcar la multiplicidad de usos del papel, mucho más si se le relaciona con la onda ecológica caracterizada por la reusabilidad de los materiales. Pero para un grupo de científicos italianos sí lo es haber hallado la forma de que una lámina de papel convencional sea resistente al agua, tenga propiedades magnéticas, antibacteriales, fluorescentes y que, encima, conserve las utilidades tradicionales: imprimir, escribir o dibujar.
En las declaraciones dadas por Roberto Cingolani, director científico del Instituto Italiano de Tecnología, a BBC Mundo, el cambio en el papel se produce al sumergirlo en una solución con pequeñas moléculas conocidas como monómeros. “Después de sumergir el papel en esta solución, el líquido se evapora y los monómeros se juntan formando polímeros, revistiendo las fibras naturalmente”, especificó Cingolani.
Entre los posibles usos, consideran viable el área de construcción (para proteger las paredes de la humedad), la seguridad (para evitar la falsificación de documentos), el empaquetado de productos alimenticios y médicos e incluso para la confección de prendas de vestir.
