El mismo tiempo que le tomó a Dios crear el mundo tardará el hombre en elaborar su propio delirio: la cerveza.
El neozelandés Ian Williams es el responsable de semejante invento. Se dio la tarea de idear una máquina casera expendedora de cerveza que promete darle un sabor uniforme, diferente al resto de la que otros aficionados han hecho desde 1970 cuando comenzó a popularizarse la fabricación de cerveza casera en Nueva Zelanda.
La “cervecera personal”, como la llaman, tendrá un costo de 5 mil 500 dólares neozelandeses (casi 3 mil euros, unos 4 mil 200 dólares estadounidenses) e incorpora tres funciones: el método básico, el avanzado (que requiere más ingredientes y puede preparar 78 tipos de cerveza) y el creativo. De allí resultarán 23 litros de cerveza al cabo de siete días, un cuarto de tiempo de lo que dura el proceso industrial.
