Como quien llama al delivery para pedir una pizza, en Ucrania, si alguien se antoja de un par de tragos, pero no tiene amigos para invitar, se comunica con la empresa de festejos Kind Fair desde donde enviarán un compañero de copas adecuado a los intereses del cliente.
Esto suena a servicio de citas, sin embargo, Yulia Peyeva, directora de la empresa, lo descarta completamente: “Nuestra gente es talentosa. Unos tocan la guitarra, otros cantan o recitan poesía. Así que hay una gran variedad de opciones”.

Todo bien hasta aquí, pero ¿en serio la gente es capaz de pagar por compañía en un bar? Pues, al parecer sí y Kind Fair ha hecho de eso un buen negocio. Una de las razones que explica el fenómeno es que en esa región del este de Europa todavía se considera la terapia como un tabú y la gente prefiere hablar de sus problemas con un extraño antes que con un psicólogo, según afirman en el portal Planeta Joy.
