Un emprendedor constantemente está sumergido en una tormenta de ideas: negocios van, negocios vienen a la mente de quien ama el mundo de las finanzas.
Preocupado por temas como inversión e innovación, un emprendedor no debe olvidar que todo negocio debe cumplir tres características ultra fundamentales para ser considerado como uno bueno, y no una crónica de una muerte anunciada. Según Guillermo Ramírez, a través de Emprendedor.com, opina que su negocio…
Debe ser entretenido
Si a alguien no le gusta lo que va a hacer, simplemente va a fracasar aunque sea un negocio extremedamente rentable. Sin el motor de la pasión es imposible llegar lejos. Tal como afirma Ramírez: ”Si no resiste embarrarse los zapatos o aplicar una vacuna, no se dedique a la ganadería. Si no siente un placer supremo dejando caer los granos de cereal por sus dedos, no siembre. Si el estruendo de las máquinas no le acelera el pulso, no abra una fábrica. Si no tiene la voluntad de servicio suficiente para atender un comprador insistente, no ponga un almacén. Busque algo que a usted le gusta hacer y vuélvalo un negocio rentable”.
Debe ser saludable
Nadie dice que uno tiene que matarse por su negocio. Ni tampoco que sus empleados lo deban hacer. Las empresas que exigen “sangre, sudor y lágrimas” a todos sus participantes terminan desangradas y deshidratadas. Los negocios no se hicieron para sacrificar a los dueños, ni a sus familias, ni a sus empleados. Si esto es lo que está ocurriendo en su empresa, algo está funcionando muy mal. Recuerde que su empresa es el lugar de vida de mucha gente, comenta Ramírez.
Debe ser enriquecedor
Un negocio debe enriquecer en todos los sentidos: Económicamente, espiritualmente, socialmente. Ramírez explica que el negocio “no solamente hablamos de dinero, sino también de enriquecimiento personal. Cada una de las personas que pase por su empresa debe salir con más de lo que entró. De lo contrario, su empresa… le quedó mal hecha”.
