Pídele a un hombre que te describa lo que él considera como un mujerón. Inmediatamente te hablará de senos “firmes y grandes”, de cintura “como una avispa”, de labios “carnosos y rojos”, de piernas “definidas y gruesas”, de la cola “bien paradita” y de unos ojos “verdes o azules”.
Ahora, pregúntale a tu mamá lo que ella considera un mujerón y te dirá que hay una en cada esquina:
Mujerón es quien se valora a sí misma, quien lucha por sus sueños diariamente, quien no espera sentada a ningún hombre que le venga a resolver la vida, pues un mujerón es autosuficiente.
Mujerón es la que toma dos autobuses para ir a su trabajo y dos más para regresar y cuando llega a su casa, encuentra la canasta llena de ropa para lavar, la tarea de los niños para revisar y una familia hambrienta para alimentar.
Mujerón es la empresaria que administra decenas de funcionarios de lunes a viernes y una familia todos los días de la semana.
Mujerón es quien regresa del supermercado cargando varias bolsas después de haber comparado precios y hacer malabarismos con el presupuesto.
Mujerón es aquella que se depila, se pone cremas, se maquilla, hace dieta, se ejercita, usa tacones y lenceria, se arregla el cabello durante horas y se perfuma. Se esmera en estar bella sin tener ninguna invitación para ser portada de revista.
Mujerón es quién lleva los hijos a la escuela y los va a buscar, los lleva a las clases de karate y los busca, los lleva a la cama, les cuenta historias, reza con ellos, les da un beso y apaga la luz.
Mujerón es aquella madre de un adolescente que no duerme mientras éste no llega sano y salvo a casa y que bien temprano por la mañana ya está levantada, calentando la leche y haciendo el café.
Mujerón es quien sabe donde está cada cosa, lo que cada hijo siente y cuál es el mejor remedio para la acidez, para los deditos magullados y para las pesadillas.
En pocas palabras, un mujerón da siempre lo mejor de sí misma.
Y para ti, ¿qué es un mujerón?
