Explica el cardiólogo Guillermo Viloria para la revista Todo en Domingo, edición impresa, que al momento de hacerse evidentes y perceptibles los latidos del corazón se llaman palpitaciones; lo que es normal cuando se hace esfuerzo físico o bajo una situación amenazante. Son latidos fuertes del corazón, que son naturales en condiciones de ejercicio o cuando acabamos de pasar algún susto; son justificables. Pero se considera que son anormales al momento de sentir esa misma intensidad sin razón aparente, en reposo.
A medida que va pasando el tiempo, con la edad, es previsible que estas aumenten; en algunos casos no significan nada en particular, ya que con el ajuste de ciertos hábitos y tranquilizar la mente del paciente, desaparecen. En algunos casos, pudiera ser el efecto de medicamentos, anemia o hasta cambios hormonales. El doctor también señala que es posible que sean señales de patologías del músculo cardíaco, que se manifiestan con características irregulares y que en ese momento es cuando debe ser evaluada por un especialista. También cuando está asociado con mareos, pérdida de conocimiento y falta de aire, o cuando es frecuente y prolongada.
Además del interrogatorio médico, se puede solicitar un electrocardiograma con estudios en reposo y esfuerzo, también un ecocardiograma; incluyendo un registro de los latidos durante 24 horas. Pendiente de los resultados se podrá hacer un diagnóstico adecuado y el tratamiento que se necesite.
Explica el doctor que con una sencilla de limitación de sustancias estimulantes como la cafeína, el alcohol o cigarrillo, y es esencial la reducción del estrés. Los ejercicios también ayudan. Con la detección de una arritmia producida por un causas orgánicas, se suele recetar algún medicamento; pero en la mayoría de los casos no se llega a eso. En casos más complejos, se pudieran hacer intervenciones por cateterismo para corregirlo.
