Sí, suena aburrido: pasar la temporada vacacional en casa no se aprecia como el mejor plan. Sin embargo, darle la vuelta al asunto es nuestra misión. Un par de breves recomendaciones servirán de guía para que el tiempo de ocio se convierta en provechoso.
- Esa pila de libros en la habitación que amenaza con simular una Torre Eiffel debe reducirse de algún modo, y no hay otra manera de hacerlo sino ¡leyéndolos!.
- La promesa de convertirte en toda una belleza escultural no se hará realidad paseando en el carro, ni comiendo pizza todas las noches. Aprovecha las mañanas libres para ir al gimnasio. Se dice que durante las primeras horas de la mañana es cuando mejor se dan los efectos del ejercicio.
- Quien estudia sabe lo desastrosa que se vuelve su habitación durante las semanas finales de clases. Guías amontonadas, marcadores regados por el piso, vasos con restos de café sobre la mesa… un vertedero de basura total. Es difícil descansar en un espacio así, por eso, invierte el tiempo en una limpieza general.
- Haz un maratón, no de películas sino de sueño. Aunque a veces nos parezca un desperdicio dormir una tarde entera, no lo es tanto. Por trabajo o tareas universitarias hemos acumulado horas de trasnocho que hay que recuperar para comenzar revitalizados una nueva etapa.
- Funciona también hacer una lista de todo cuanto las ocupaciones formales han impedido. Eso incluye desde una reunión con tus amigos a hacerle honor a la pereza hasta inscribirte, por fin, en el curso intensivo de inglés.
