Hacer del nombre una marca es una técnica en auge para personas emprendedoras que buscan reconocimiento público en pro de su éxito profesional. Ya no solo las celebridades se valen de ello, ahora cualquier ajeno a los flashes de las cámaras puede lograrlo.
El “Yo C. A.”, como lo llaman los expertos en marketing, se trata de proyectar al mundo todo aquello que hace único y valioso a un individuo. Propagar tales atributos depende de la agilidad y creatividad de cada quien.
Calar en el público y, sobre todo, entre empleadores de empresas líderes no es fácil, pero tampoco imposible. Salir del anonimato requiere de insistencia y tiempo. Aprender a utilizar ciertas herramientas ablandará el camino.
- Desarrollar un plan estratégico personal, es decir, canalizar los aspectos positivos y habilidades de las que se dispongan con la finalidad de organizar claramente hacia dónde van dirigidos los objetivos.
- Aprovechar las herramientas de Internet. Las redes sociales, por ejemplo, no solo sirven para contactar con viejos amigos; funcionan también como una especie de manager virtual: el usuario se “vende” así mismo enfatizando sus alcances profesionales.
- Pensar en la vida profesional como si fuese su propio negocio. Invertir en el ensanchamiento del curriculum atraerá posibles empleadores.
- Tener confianza y atreverse a más son virtudes claves para el crecimiento laboral. Superar las expectativas personales y las de terceros da el impulso necesario para continuar.
- Promocionarse. Cual nuevo detergente, hay que darse a conocer; por supuesto, no como un objeto sino como un ser capaz y eficiente. La asistencia a eventos sociales, conversaciones inteligentes, participación activa en los medios de comunicación –cualquiera de ellos sea-, ayudará con la popularización.
