No muchos les gusta saber cómo son hechos algunos alimentos: porque al conocer estos datos quizás preferirían no comerlos más:
- Gelatina: un producto inofensivo que todos consumimos: libre de colesterol, sin conservantes ni aditivos; recomendados para la osteoporosis, artrosis, entre otros. Está formada por un 90% de proteínas obtenidas del colágeno: recortes del ganado vacuno y los descarnes frescos de cabeza y huesos, que se desgrasan y trituran antes de las 24 horas del sacrificio del animal, para transformarlos en oseína. Tras lavarlos varias veces con ácido, los cueros y la oseína se exponen a una solución de cal, entre 5 y 10 semanas. La sustancia extraída es luego esterilizada a 145 grados y rápidamente se la enfría para solidificarla. De ahí, puede que vaya directo tu cocina.
- Kanikama (las telas con lo que hacen el sushi): es el nombre genérico de un producto elaborado con surimi, una pasta de pescados de carne blanca que lleva saborizantes y colorantes para simular centolla. Pero pescado es casi lo último que tiene. Para prepararlo se desmenuzan especies de abadejo, caballa, bacalao y merluza. La mezcla se enjuaga repetidas veces y luego pasa por una máquina que recalienta y enfría el revoltijo sucesivamente. Al cabo de cuarenta minutos, sólo queda un gel al que se agrega almidón, saborizantes, clara de huevo, sal, azúcar, conservantes, colorantes, glutamato monosódico y un largo etcétera de ingredientes. El producto es luego congelado. Después se arman los rollos.
